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Uno de los temas esenciales tratados en el blog de origen: El mensaje esencial de Dios. Ver más.

Hechos 2:1-4  Cuando llegó el día de Pentecostés,  estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba,  el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas,  como de fuego,  asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo,  y comenzaron a hablar en otras lenguas,  según el Espíritu les daba que hablasen.

Estaban todos unánimes juntos. Muchas veces estamos juntos pero no unánimes. Este es el fruto de esperar juntos en oración en el aposento alto.

Se escuchan muchas palabras proféticas que fluyen del corazón del Padre, pero uno de los más profundos clamaron que escuchamos cuando nos acercamos al corazón de Dios.

Juan 17:20-23  Mas no ruego solamente por éstos,  sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno;  como tú,  oh Padre,  en mí,  y yo en ti,  que también ellos sean uno en nosotros;  para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste,  yo les he dado,  para que sean uno,  así como nosotros somos uno. Yo en ellos,  y tú en mí,  para que sean perfectos en unidad,  para que el mundo conozca que tú me enviaste,  y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.

Jesús le dice al Padre, la gloria que me diste se las he dado. ¿Tremendo, no?

Para que ellos sean uno con nosotros y sean entre ellos perfectos en unidad.

Para que el mundo crea.

Este es el mayor clamar profético del corazón del Padre por sus hijos.

Todos tenemos heridas, fracasos y frustraciones pero acá es Dios el interesado en nuestra unidad.

Y este avivamiento que estamos esperando, este Pentecostés final, también será la consecuencia de una profunda búsqueda en unidad del obrar de Dios en medio nuestro.

Tenemos testimonio a lo largo de toda la historia de la iglesia.

Cada vez que un grupo de hombres y mujeres se pusieron de acuerdo para juntos buscar de Dios, abrirse al Espíritu Santo y abrirse a ser confrontados por la Palabra de Dios, se abrieron los cielos y el cielo respondió con viento recio y fuego.

Malaquías 4:2-3 Mas a vosotros los que teméis mi nombre,  nacerá el Sol de justicia,  y en sus alas traerá salvación;  y saldréis,  y saltaréis como becerros de la manada…en el día en que yo actúe,  ha dicho Jehová de los ejércitos.

Es una revolución interior y en las relaciones íntimas.

El amor de muchos se enfriará excepto en el Reino de Dios.

Malaquías 4:5-6  He aquí,  yo os envío el profeta Elías,  antes que venga el día de Jehová,  grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia los hijos,  y el corazón de los hijos hacia los padres,  no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición.

Liberación y confrontación de lo profético

Joel 2:28  Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne,  y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas;  vuestros ancianos soñarán sueños,  y vuestros jóvenes verán visiones.

Una familia que manifiesta su origen celestial en todo lo que hace.

Jeremías 33:9  Jerusalén será para mí motivo de gozo, y de alabanza y de gloria a la vista de todas las naciones de la tierra. Se enterarán de todo el bien que yo le hago, y temerán y temblarán por todo el bienestar y toda la paz que yo le ofrezco

Dios es un Padre, edificará la iglesia como un padre y a través de padres.

ESTA REVOLUCIÓN ES PRODUCTO DE  RELACIONES ÍNTIMAS Y COMPROMETIDAS– Juan Manuel Montané

Publicado en el blog: “DIOS HABLA PROFÉTICAMENTE A SU IGLESIA”